6. Y por último, ¿qué pasó aquí?

En estas semanas de Tral hubo algunas cosas buenas y algunas no tan buenas. Como decía en otro momento, esto se trata de proposiciones.

Entonces, para cerrar, algunas reflexiones:

1. Uno de los elementos no tan buenos va por el lado del tiempo. Tejer redes no es un asunto de creación espontánea, sino que requiere leer, buscar, hablar, escribir, compartir, estructurar, hacer y guardar.

Y eso lleva una inversión en tiempo que es considerable. Pero, al mismo tiempo, implica un reto para realizar esas acciones de forma eficiente.

2. Personalmente, el gran aporte de Tral fue que me dio la oportunidad de preguntarme y preguntarles cosas por las que antes no cuestionaba.

Me permitió verme a mí mismo y darme la oportunidad, conforme avanzaba, de introducir cambios positivos que ampliaran mis círculos académicos, profesionales y sociales.

En la misma medida, fue la oportunidad de tener algo más de claridad, gracias a los cientos de experiencias de otros participantes, sobre cómo introducir esos cambios. Conocer lo que otros viven es un muy buen referente para seleccionar lo que mejor se aplique en el contexto personal.

3. Estas semanas me permitieron conocer más la forma en la que aprendo y en la que me relaciono profesionalmente, además de tener al alcance de la mano un gran abanico de recursos que me permitan mejorar y aprovechar esas relaciones.

***

De otro lado, en nuestro grupo de trabajo en Colombia estamos hablando de Tral dentro del marco de una discusión académica sobre la cultura digital (si sigue por aquí podrá ver un aporte sobre este tema). Y, también como ejercicio académico, debemos realizar una autoevaluación de estas semanas según la rúbrica del curso.

Dentro de la propuesta evaluativa de Tral había dos grandes dimensiones: el aprovechamiento del curso y la contribución al trabajo del otro.

En la primera parte me autocalifiqué con 4.7, ya que seguí las actividades y de ellas logré conocer modos de uso, herramientas y puntos de vista que considero útiles y aplicables dentro de mi propio proceso. Castigo algunos puntos por no dedicar más tiempo a aprovechar más, pero en general me siento muy bien con la experiencia.

En la segunda parte me asigné una calificación de 4.4. De ahí concluí que sí logré sostener algunas conversaciones sobre temas relevantes de Tral, aportar nuevas referencias, relacionar varias discusiones sobre el mismo tema y hacer preguntas que animaron a otras personas a participar. Pero también debo reconocer algo de pasividad en ciertos momentos.

Hacia adelante queda buscar y encontrar motivos para mantener una actividad más frecuente que pueda aportarme a mí y ayudar, cuando es posible, a otros y, por supuesto, esperar por la segunda temporada de Tral.

Éxitos para todos en el viaje, en ese continuo recorrer el camino, como se propuso al inicio del nivel 6.

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5. ¡A ampliar la red!

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Convenciones: Azul para la red actual, verde para cómo debería cambiar.

Wow, salir de la “zona de confort” siempre se sentirá como una gran bofetada, pero vale la pena reevaluarnos de forma continua.

Sin duda, pensar en cómo mejorar y ampliar mi red profesional es un ejercicio que te lleva a preguntarte cómo trabajas, con quién, con qué medios y con qué objetivos.

Y hacer esas preguntas siempre llevará a respuestas con propuestas de mejoramiento.

En mi caso, creo que la conclusión general es aprovechar de forma más significativa las conversaciones, los encuentros y los contenidos; y dedicar menos tiempo reuniones operativas.

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4. Pensando en mi red profesional

 

Mi red profesional

Mi red profesional

Después de algunos días de silencio, volví para publicar un ejercicio que realicé hace unas semanas como parte de las propuestas de Tral.

En esta oportunidad, y después de plasmar, analizar y ampliar nuestros ambientes personales de aprendizaje nos dedicamos a darle una mirada a nuestras redes profesionales.

Debo confesar que me sentí muy a gusto cuando me di cuenta, luego de trazar algunos enlaces entre nodos, que hay dos aspectos complementarios de mi red profesional que combinan dos gustos de mi vida: las tecnologías de información y comunicación y la academia.

Y de esta situación fui consciente cuando no fue posible para mí dibujar esta red sin que estuvieran presentes lugares y personas con las que me relaciono académicamente (líneas moradas) y que, a la vez, retroalimentan mi quehacer profesional.

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3. ¿Y qué con esto?

Tiempo, tiempo… ¿Cómo optimizarlo?

Ese es, probablemente, el aspecto que más interfiere con mi actividad en Tral.

No leo tanto como me gustaría y no participo tanto como me gustaría.

El 24 de mayo pasado, algunos participantes nos encontramos en línea y expresamos cómo se desarrollaba nuestra actividad en el curso y qué nos comprometíamos a desarrollar en las próximas horas.

De allí surge una reflexión interesante: ¿Qué tan arraigados tenemos aquellos sistemas educativos en los que las actividades de aprendizaje se desarrollaban en contextos con parámetros de tiempo, espacio y tareas muy definidos?

En todo caso, muchos quedamos con la sensación que de esa forma sí lográbamos avanzar de forma ordenada en las actividades.

He aquí, entonces, un tema relevante a la hora de pensar en esta modalidad de Mooc. ¿Hasta qué punto debemos apostar a un modelo constructivista? ¿Hasta qué punto debemos enfocarnos en un modelo construccionista-conectivista? ¿Cuáles son las ventajas? ¿Cuáles son los riesgos?

Mientras pensamos en eso, dejo una corta presentación en la que Tatiana Carrero, Catalina Suárez y yo aportamos el sentido que le encontramos a la participación en Tral.

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2. Avanzando en la red

Apenas ahora, después de muchos días, retomo las actividades de Tral.

De entrada, pensar en ampliar mi ambiente el aprendizaje debe comenzar por lo básico: dedicar más tiempo, leer más, explorar más y participar más.

Y luego, también pasa por utilizar otras fuentes de inspiración y otros recursos para echar un ojo a lo que está ahí si que nos demos cuenta.

Sin duda, ver los esquemas que realizaron muchos de los participantes del curso fue un experiencia interesante. Ver ambientes tridimensionales, rizomáticos, dibujados a mano y otros llenos de logos, me da la idea de que así como son diferentes las formas en las que aprendemos, también son diferentes los contextos que construimos a la hora de aprender.

Unos aprendemos en nuestra habitación, otros en la oficina, otros en el aula, otros solo aprenden en línea, otros no pueden hacerlo sin compartir con otras personas.

photo by Colin_K on Flickr

photo by Colin_K on Flickr

Aquí, entonces, se extiende una inquietud que se hace cada vez más recurrente: es notable que tendemos ampliar los ambientes de aprendizajes con herramientas tecnológicas ¿pero hasta qué punto deberíamos balancear esa ampliación en ámbitos no tecnológicos?

Pero no espero una respuesta rápida. Quiero, mejor, llevarla y alimentarla con el trasegar por esta experiencia.

Por ahora, con miras a ampliar mi ambiente personal de aprendizaje, desempolvaré mi Google Reader para estar más atento a los interesantes aportes y contenidos de Tral, refinaré mis filtros de StumbleUpon para encontrar más recursos e ingresaré, por fin, a Diigo para explorar otras formas de encontrar y marcar contenido.

Por último, creo que el valor más importante que trasciende estas actividades es reconocer la diferencia y aprovechar la diversidad de vivencias de los pares para mejorar las propias.

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1. Pensando en cómo aprendemos

Pensando en cómo aprendemos

¿Cómo aprendemos? Una pregunta que nos hacemos poco y que nos respondemos poco.

Pero debo reconocer que al hacerlo me llevó a descubrir una serie de aspectos importantes que no resultan tan evidentes todos los días.

Uno de esos aspectos, por ejemplo, fue que me tomó más tiempo pensar en fuentes que vinieran de documentos físicos que aquellos que vienen de medios digitales.

En la misma línea identifiqué los recursos que uso para el registro y la memoria. Se repite, en este caso, que son más los digitales que los físicos.

Esto me lleva a pensar en las tendencias y facilidades que ofrece la tecnología, pero también me deja la incógnita sobre qué es más adecuado en qué momento o para cuál actividad.

Surge aquí un asunto polémico que, de pronto, tiene que ver más con gustos y experiencias que con modelos propiamente dichos.

Sin embargo, no creo que sobre la pregunta:

Hagamos una pausa y pensemos ¿Si bien vivimos en ambientes de aprendizaje cada vez más mediados por TIC, existen momentos o pasos para el aprendizaje que no deberían pasar por lo tecnológico?

¿Me ayudan a responder?

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0. Un nuevo día

Al comenzar un nuevo día es tiempo de pensar en los propósitos, los compromisos, los gustos y los medios.

Este día me pregunto, más temprano que en otras ocasiones, ¿cuál es la manera adecuada de usar TIC en ambientes de aprendizaje?.

Como puede verse, esta pregunta acompaña el nombre de este espacio y, en general, acompaña muchas de las actividades de la vida. Por tanto dedicaré parte de mis semanas a hacer públicas reflexiones sobre este tema. Con seguridad muchas de ellas estarán asociadas a las interacciones que se den en Tral, otras estarán orientadas desde el quehacer de las comunicaciones dentro de un ambiente universitario.

Pero antes de intentar siquiera responder por cuál es la manera adecuada de usar TIC en ambientes de aprendizaje, creo que se debe hacer una segmentación de la pregunta y empezar por lo más básico: ¿cuáles son las TIC que se usan en procesos educativos?, ¿por qué se usan allí?

¿Alguien me ayuda a responder?

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